El tiempo seguro de conservación
El pollo crudo es un alimento delicado. Aunque esté refrigerado, no debe guardarse demasiados días.
De forma general:
- Pollo entero: 1–2 días en la nevera.
- Pechugas y filetes: 1–2 días.
- Carne troceada: mejor consumir en 24–48 horas.
La temperatura ideal del frigorífico debe estar entre 2 °C y 4 °C. No sirve guardarlo en cualquier balda; lo más recomendable es colocarlo en la parte más fría, normalmente la zona inferior.
Si compras el pollo en una carnicería de confianza como Carniceries Delicies L'Avinguda - Terrassa, puedes preguntar el día exacto de preparación y así calcular mejor su conservación en casa.
Nunca lo dejes a temperatura ambiente más tiempo del necesario tras la compra. Si el trayecto hasta casa es largo, conviene usar bolsa térmica.
El frío retrasa el deterioro, pero no lo detiene por completo.
Cómo conservarlo correctamente
Además del tiempo, la forma de guardarlo es clave:
- Mantén el pollo en su envase original si está en buenas condiciones.
- Si lo compras al corte, guárdalo en un recipiente hermético.
- Evita que entre en contacto con otros alimentos.
- No lo coloques en la parte alta del frigorífico donde la temperatura es menos estable.
- No lo laves antes de guardarlo; el agua favorece la proliferación bacteriana.
Si sabes que no lo vas a cocinar en uno o dos días, es preferible congelarlo cuanto antes. Congelar en buen estado mantiene mejor la textura y reduce riesgos.
Observa siempre el aspecto antes de cocinar: color uniforme, olor neutro y textura firme son señales de que está en condiciones adecuadas.
Conservar bien el pollo es tan importante como cocinarlo correctamente.
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