Cómo hacerlo bien
1. Elige el corte adecuado
Los muslos y contramuslos funcionan muy bien para horno o guisos en cantidad. La pechuga es ideal si prefieres elaboraciones más ligeras y rápidas de reutilizar.
2. Cocina una base neutra
Prepara el pollo asado, cocido o a la plancha con una condimentación sencilla (sal, ajo, hierbas suaves).
Así podrás adaptarlo después a diferentes platos sin que el sabor limite las combinaciones.
3. Divide en raciones
Una vez cocinado, deja enfriar y guarda en recipientes separados para facilitar su uso posterior.
Cocinar una vez y comer varias veces no significa repetir plato, sino transformar la base en nuevas recetas.
Ideas para reutilizar el pollo cocinado
- Ensaladas templadas con pollo desmenuzado.
- Arroz salteado con verduras y tiras de pechuga.
- Tacos o wraps para una cena rápida.
- Croquetas o empanadillas si buscas una receta más elaborada.
- Guiso rápido añadiendo el pollo ya cocinado al final.
Ventajas claras
- Ahorro de energía y tiempo.
- Menos desperdicio.
- Mejor control de las raciones.
- Menos tentación de recurrir a comida preparada.
Conservación importante
Guarda el pollo cocinado en la nevera bien cerrado y consúmelo en un máximo de 3 días.
Si no lo vas a utilizar pronto, congélalo en porciones individuales para mantener su textura y sabor.
660 15 15 79