Dificultad
FácilTiempo de cocción
30 minutosIngredientes (para 4 personas)
- 4 pechugas de pollo
- 2 dientes de ajo
- 150 ml de nata para cocinar
- 50 g de tomates secos en aceite
- 1 cucharadita de orégano seco
- 1/2 cucharadita de pimentón dulce
- Aceite de oliva
- Sal al gusto
- Pimienta negra molida
- Queso rallado fino (opcional)
Primeros pasos de preparación
- Salpimenta las pechugas de pollo por ambos lados.
- En una sartén amplia, añade un chorrito de aceite de oliva y dóralas a fuego medio hasta que estén bien marcadas por fuera.
- Retíralas y resérvalas.
- En la misma sartén, añade los ajos picados y sofríe a fuego suave hasta que empiecen a soltar aroma.
- Incorpora los tomates secos troceados y rehoga durante un minuto.
Consejo:
No cocines demasiado el ajo. Si se quema, la salsa puede quedar amarga.
Segundos pasos de elaboración
- Añade la nata para cocinar, el orégano y el pimentón dulce.
- Mezcla bien y deja que la salsa hierva suavemente durante unos minutos hasta que empiece a espesar.
- Vuelve a introducir las pechugas de pollo en la sartén y cocina todo junto a fuego bajo durante unos 10–12 minutos, hasta que el pollo esté bien hecho y la salsa ligada.
- Si lo deseas, añade un poco de queso rallado al final para dar más cremosidad.
Consejo:
Si la salsa queda muy espesa, puedes añadir un chorrito de agua o caldo de pollo para ajustarla.
Preparación 3 – Presentación del plato
- Sirve el pollo caliente, cubierto con la salsa de nata y tomates secos.
- Acompaña con arroz blanco, patatas cocidas o una guarnición de verduras salteadas.
- La salsa debe quedar cremosa y bien integrada con el pollo.
Consejo:
Este plato gana sabor al reposar unos minutos antes de servir. Es ideal también para recalentar al día siguiente.
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