Dificultad
FácilTiempo de cocción
30 minutosPara el relleno
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6–8 manzanas (Granny Smith, Golden, o la que prefieras), peladas y troceadas
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1 cucharada de zumo de limón
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1 cucharadita de canela molida
Para el crumble
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100 g de harina
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75 g de mantequilla fría en cubos
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75 g de azúcar moreno
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50 g de copos de avena (opcional)
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50 g de nueces picadas (opcional)
Primeros pasos de elaboración
Precalienta el horno a 180?°C.
Pela, descorazona y corta las manzanas en trozos medianos.
Colócalas en un bol y añade el zumo de limón y la canela.
Remueve bien para que se mezclen los sabores.
Consejo:
Usa manzanas ligeramente ácidas como la Granny Smith: aguantan mejor la cocción y equilibran el dulzor del crumble
Segundos pasos de elaboración
En otro bol, mezcla la harina, el azúcar, los copos de avena y las nueces si decides usarlos.
Añade la mantequilla fría en cubos y trabaja la mezcla con las yemas de los dedos hasta conseguir una textura arenosa, con grumos.
No debe quedar una masa compacta, sino trozos irregulares.
Consejo:
La clave del crumble está en no amasar: busca una mezcla suelta y con textura para que quede crujiente al hornearse.
Tercer paso de elaboración
En una fuente para horno, distribuye las manzanas preparadas en una capa uniforme.
Cubre por encima con la mezcla de crumble, sin presionar demasiado.
Hornea durante 25–30 minutos, hasta que la parte superior esté dorada y crujiente y las manzanas estén tiernas.
Sírvelo caliente, solo o acompañado de una bola de helado de vainilla, un poco de nata o una cucharada de crema.
Consejo:
Este postre está aún más rico si lo sirves templado con helado: el contraste de temperaturas lo hace irresistible
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